Sentados Sobre un Polvorín Social
Alfa Informativa
Mayo 2005
Eduardo Maldonado G.
Sentados sobre un polvorín social
Eduardo Maldonado G.
Según encuesta reciente de El Universal sobre evaluación al Jefe de Gobierno del Distrito federal, para la mayoría de los habitantes de la ciudad de México, entre los problemas más importantes, además de la inseguridad y la corrupción, está el desempleo. En este sentido, la directora de Empleo y Capacitación del Gobierno del Distrito Federal (GDF), María Teresa Monroy Ayón, (La Jornada, 14 de febrero del 2005) admite que el desempleo afecta a 188 mil 727 personas y “otros 50 mil buscan otro ingreso…”.
Sin embargo, los datos de la funcionaria únicamente se refieren al desempleo abierto, sin tomar en cuenta el subempleo –empleados de la economía informal, que también deben ser considerados desempleados y que forman parte del 56% del total de éstos.
Desafortunadamente dicha situación tiende irremediablemente a empeorar debido al bajo ritmo de crecimiento económico en el país, que en el 2004 fue de 4.2% –el más alto del sexenio, según coinciden todos los analistas económicos del sector académico, empresas de consultoría, corredurías y bancos de inversión–3 y que a este ritmo no se pueden generar más que 300 mil empleos en todo el país, cuando se necesita esa cantidad y un millón más por año. (El Universal, 11 de febrero del 2005. Artículo de José Luís Calva: “Perspectivas Económicas”).
En el caso concreto del Distrito Federal, el problema tiene particularidades que tienden a agravar más el fenómeno que en otras entidades debido a que desempleados de los municipios conurbados y zonas marginales del centro y sur del país -atosigados por la miseria- se desplazan hacia la ciudad en busca del ansiado empleo. (en el medio rural, el más afectado; hay casi 2.5 millones de jornaleros menos que en 2000. INEGI, 14 de febrero del 2005).
Esto propició que la fuerza laboral se haya expandido mucho más allá de las 150 mil personas que registran las autoridades laborales del GDF y el Instituto de Estadística, Geografía e Informática (INEGI, 3.7%) y sólo se hayan creado 22 mil empleos, de los cuales sólo 5 mil 500 fueron permanentes. (María Teresa Ayón, La Jornada, 14 de febrero del 2005)
La tasa de desempleo a marzo del 2004 resultó mayor al promedio de 3.69% previsto en un sondeo entre 17 corredurías, bancos y firmas de análisis en la ciudad de México, (El Universal, 21 de abril del 2004 febrero del 2005).
El desempleo creciente llevará inevitablemente a proliferar la instalación de puestos ambulantes por toda la ciudad con su cauda de problemas colaterales: deterioro de monumentos históricos, basura, obstrucción del tránsito vehicular y de personas, etcétera.
Dentro de los problemas graves y que inevitablemente deberán preocupar cada vez más, es que el ambulantaje desplaza a los sistemas formales, reduciendo el número de contribuyentes -hoy más de 60% de la comercialización del país se realiza en las calles- y con su ilegalidad avasalladora afecta los derechos mínimos de los trabajadores empleados por los “dueños” de los espacios ocupados en las calles, se fomenta la piratería (más de 70% de los discos compactos, casetes y películas piratas están aniquilando a esa industria) y el contrabando de todo tipo, ayudando a liquidar la industria nacional.
El crecimiento de la población empleada en el eufemísticamente llamado sector de los servicios (“terciario”), va aparejado con la expansión de la economía informal en la ciudad y representa 28% del total de la población ocupada. Son logros de la modernidad y del Tratado de Libre Comercio (TLC), que para millones de mexicanos ha significado desempleo y empobrecimiento, por lo que tienen que emigrar de sus lugares de origen hacia las grandes ciudades y hacia los Estados Unidos.
Los informes del INEGI señalan que 62.7% de los 41.9 millones de personas que integran el total de la población ocupada no cuentan con ninguna prestación por su trabajo “como seguridad social, reparto de utilidades, aguinaldo, vacaciones, etcétera”. Se trata de 26 millones 300 mil personas y 42.5% de ellas podría corresponder a los trabajadores informales. Informe INEGI, 14 de febrero del 2005.
Durante el 2005 el número de empleos netos que se generarán en el país será de 300 mil plazas, como consecuencia del magro crecimiento económico, del lento dinamismo de la economía estadounidense y de la falta de productividad de las empresas, aseguró Hipólito Treviño, coordinador general de Empleo de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. El funcionario argumentó que no existen condiciones con las cuales se pueda pensar en crear más empleos formales y así resarcir el déficit acumulado en el sexenio.
El gobierno de Fox trajo la “novedad” de los changarros. No se trataba de una palabra dicharachera de las que acostumbra, sino de toda una política que complementa la entrega del país a la voracidad de los grandes holdings que dominan la economía mundial.
En efecto, en la medida que el TLC va destruyendo a la industria y al agro, la alternativa para los desplazados sería poner su changarrito y todos a “rascarse con sus propias uñas”. Esta política y el asistencialismo, dicen, aminorará la presión que el desempleo irá ejerciendo in cressendo.
Además, el changarro aminorará los efectos de la política contraccionista del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los vaivenes de la economía norteamericana a la cual estamos subordinados.
Un sector cada vez más amplio de la clase media que habita el Distrito Federal -casi toda con nivel de escolaridad mínima de bachillerato- ha incrementado su tendencia a emigrar a Estados Unidos y a ciudades de provincia. De esta forma, la fuga de cerebros que antes era hacia los países metrópolis, hoy se dirige hacia ciudades del norte del país, donde muchas veces no son bien recibidos. La tasa de emigración del Distrito Federal hacia fuera, de 1995 al 2000, fue de 2.1%. Mientras que la inmigración fue de 0.9%. INEGI, Tasas de inmigración y migración neta por entidad federativa, 1995-2000.
En efecto, el deterioro en el mercado laboral se manifiesta en el nivel de educación de la población: 45% de los desocupados cuentan con educación media y superior; 36% con secundaria; 1.3% con primaria y 1.5% sin instrucción. Es decir, hay más oportunidad de empleo para la población menos preparada porque son plazas de menor calidad.
Para lograr que se recupere el empleo y se proteja la industria y el campo nacionales se necesita declarar una moratoria a los Tratados de Libre Comercio que México tiene firmados con múltiples países, se impongan cuotas compensatorias a productos provenientes de Asia y se termine con el contrabando.
Además, para combatir el desempleo urge se retome la vieja consigna de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) de la semana laboral de 40 horas con pago de 56, lo que permitiría que las empresas contrataran personal para cubrir las horas liberadas. Al mismo tiempo, es necesario un aumento sustancial del salario y establecer la escala móvil de salarios. Con esto se reactivaría la economía nacional y nos libraríamos un tanto de la tutela norteamericana. Estamos claros que esta política, aunque correcta, es imposible mientras los agentes de los grandes holdings internacionales sigan en el gobierno. Cuanto más tardemos en saberlo más nos costará remontarlo.
Mayo 2005
Eduardo Maldonado G.
Sentados sobre un polvorín social
- El desempleo en la ciudad de México.
- En el 2005, 22 mil nuevos empleos, de los cuales sólo 5 mil 500 fueron permanentes.
- Gana la informalidad: Hoy más de 60% de la comercialización del país se realiza en las calles.
- 62.7% de los 41.9 millones de personas que integran el total de la población ocupada a nivel nacional no cuentan con ninguna prestación por su trabajo.
Eduardo Maldonado G.
Según encuesta reciente de El Universal sobre evaluación al Jefe de Gobierno del Distrito federal, para la mayoría de los habitantes de la ciudad de México, entre los problemas más importantes, además de la inseguridad y la corrupción, está el desempleo. En este sentido, la directora de Empleo y Capacitación del Gobierno del Distrito Federal (GDF), María Teresa Monroy Ayón, (La Jornada, 14 de febrero del 2005) admite que el desempleo afecta a 188 mil 727 personas y “otros 50 mil buscan otro ingreso…”.
Sin embargo, los datos de la funcionaria únicamente se refieren al desempleo abierto, sin tomar en cuenta el subempleo –empleados de la economía informal, que también deben ser considerados desempleados y que forman parte del 56% del total de éstos.
Desafortunadamente dicha situación tiende irremediablemente a empeorar debido al bajo ritmo de crecimiento económico en el país, que en el 2004 fue de 4.2% –el más alto del sexenio, según coinciden todos los analistas económicos del sector académico, empresas de consultoría, corredurías y bancos de inversión–3 y que a este ritmo no se pueden generar más que 300 mil empleos en todo el país, cuando se necesita esa cantidad y un millón más por año. (El Universal, 11 de febrero del 2005. Artículo de José Luís Calva: “Perspectivas Económicas”).
En el caso concreto del Distrito Federal, el problema tiene particularidades que tienden a agravar más el fenómeno que en otras entidades debido a que desempleados de los municipios conurbados y zonas marginales del centro y sur del país -atosigados por la miseria- se desplazan hacia la ciudad en busca del ansiado empleo. (en el medio rural, el más afectado; hay casi 2.5 millones de jornaleros menos que en 2000. INEGI, 14 de febrero del 2005).
Esto propició que la fuerza laboral se haya expandido mucho más allá de las 150 mil personas que registran las autoridades laborales del GDF y el Instituto de Estadística, Geografía e Informática (INEGI, 3.7%) y sólo se hayan creado 22 mil empleos, de los cuales sólo 5 mil 500 fueron permanentes. (María Teresa Ayón, La Jornada, 14 de febrero del 2005)
La tasa de desempleo a marzo del 2004 resultó mayor al promedio de 3.69% previsto en un sondeo entre 17 corredurías, bancos y firmas de análisis en la ciudad de México, (El Universal, 21 de abril del 2004 febrero del 2005).
El desempleo creciente llevará inevitablemente a proliferar la instalación de puestos ambulantes por toda la ciudad con su cauda de problemas colaterales: deterioro de monumentos históricos, basura, obstrucción del tránsito vehicular y de personas, etcétera.
Dentro de los problemas graves y que inevitablemente deberán preocupar cada vez más, es que el ambulantaje desplaza a los sistemas formales, reduciendo el número de contribuyentes -hoy más de 60% de la comercialización del país se realiza en las calles- y con su ilegalidad avasalladora afecta los derechos mínimos de los trabajadores empleados por los “dueños” de los espacios ocupados en las calles, se fomenta la piratería (más de 70% de los discos compactos, casetes y películas piratas están aniquilando a esa industria) y el contrabando de todo tipo, ayudando a liquidar la industria nacional.
El crecimiento de la población empleada en el eufemísticamente llamado sector de los servicios (“terciario”), va aparejado con la expansión de la economía informal en la ciudad y representa 28% del total de la población ocupada. Son logros de la modernidad y del Tratado de Libre Comercio (TLC), que para millones de mexicanos ha significado desempleo y empobrecimiento, por lo que tienen que emigrar de sus lugares de origen hacia las grandes ciudades y hacia los Estados Unidos.
Los informes del INEGI señalan que 62.7% de los 41.9 millones de personas que integran el total de la población ocupada no cuentan con ninguna prestación por su trabajo “como seguridad social, reparto de utilidades, aguinaldo, vacaciones, etcétera”. Se trata de 26 millones 300 mil personas y 42.5% de ellas podría corresponder a los trabajadores informales. Informe INEGI, 14 de febrero del 2005.
Durante el 2005 el número de empleos netos que se generarán en el país será de 300 mil plazas, como consecuencia del magro crecimiento económico, del lento dinamismo de la economía estadounidense y de la falta de productividad de las empresas, aseguró Hipólito Treviño, coordinador general de Empleo de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. El funcionario argumentó que no existen condiciones con las cuales se pueda pensar en crear más empleos formales y así resarcir el déficit acumulado en el sexenio.
El gobierno de Fox trajo la “novedad” de los changarros. No se trataba de una palabra dicharachera de las que acostumbra, sino de toda una política que complementa la entrega del país a la voracidad de los grandes holdings que dominan la economía mundial.
En efecto, en la medida que el TLC va destruyendo a la industria y al agro, la alternativa para los desplazados sería poner su changarrito y todos a “rascarse con sus propias uñas”. Esta política y el asistencialismo, dicen, aminorará la presión que el desempleo irá ejerciendo in cressendo.
Además, el changarro aminorará los efectos de la política contraccionista del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los vaivenes de la economía norteamericana a la cual estamos subordinados.
Un sector cada vez más amplio de la clase media que habita el Distrito Federal -casi toda con nivel de escolaridad mínima de bachillerato- ha incrementado su tendencia a emigrar a Estados Unidos y a ciudades de provincia. De esta forma, la fuga de cerebros que antes era hacia los países metrópolis, hoy se dirige hacia ciudades del norte del país, donde muchas veces no son bien recibidos. La tasa de emigración del Distrito Federal hacia fuera, de 1995 al 2000, fue de 2.1%. Mientras que la inmigración fue de 0.9%. INEGI, Tasas de inmigración y migración neta por entidad federativa, 1995-2000.
En efecto, el deterioro en el mercado laboral se manifiesta en el nivel de educación de la población: 45% de los desocupados cuentan con educación media y superior; 36% con secundaria; 1.3% con primaria y 1.5% sin instrucción. Es decir, hay más oportunidad de empleo para la población menos preparada porque son plazas de menor calidad.
Para lograr que se recupere el empleo y se proteja la industria y el campo nacionales se necesita declarar una moratoria a los Tratados de Libre Comercio que México tiene firmados con múltiples países, se impongan cuotas compensatorias a productos provenientes de Asia y se termine con el contrabando.
Además, para combatir el desempleo urge se retome la vieja consigna de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) de la semana laboral de 40 horas con pago de 56, lo que permitiría que las empresas contrataran personal para cubrir las horas liberadas. Al mismo tiempo, es necesario un aumento sustancial del salario y establecer la escala móvil de salarios. Con esto se reactivaría la economía nacional y nos libraríamos un tanto de la tutela norteamericana. Estamos claros que esta política, aunque correcta, es imposible mientras los agentes de los grandes holdings internacionales sigan en el gobierno. Cuanto más tardemos en saberlo más nos costará remontarlo.

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