México Hoy

Artículos y notas acerca de la situación política en el México de hoy.

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Location: Ciudad de México, Mexico

Periodista mexicano,colaborador en medios nacionales.

Thursday, September 01, 2005

Política, Ley y Medios

Nuestro País
Agosto de 2005
Eduardo Maldonado G.

Política, Ley y Medios
  • La política, jugoso negocio mediático.

  • “Es obvio que estos tiempos los determinan, en gran medida, los medios”: de Buen.


Eduardo Maldonado G.
La mediocracia está de fiesta, satisfecha y gozosa por haber encontrado una virtual mina de oro en el manejo de la publicidad política. Los poseedores de distinto medios de difusión (léase electrónicos) se han anotado un triunfo al recibir “ordenes de inserción” en tiempos preferenciales (AAA) para la difusión de propaganda política de parte de los principales partidos (excluyamos al PRD). El más reciente y notable antecedente de esta “moda” de hacer política (de los políticos) lo tenemos en la última campaña presidencial foxísta con la que obtuvo indiscutible triunfo y logró (lo que nadie había logrado) sacar al PRI de Los Pinos. Pero, vayamos al reventón mediático que se celebra por los difusores de las ondas hertzianas.

Gracias a las amplias concesiones que gobiernos anteriores han otorgado a los poderosos medios televisivos y radiodifusores, (concesiones que se siguen renovando hasta por 25 años más) en materia de difusión y de utilización de las variadas bandas de televisión y radio, los capitanes de los monopolios televisivos primero (Televisa y Televisión Azteca), Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego respectivamente, y de otros no menos conocidos dueños de la radio, han obtenido ganancias mil millonarias en un país que se ha distinguido por estar, a nivel mundial, en los primeros lugares en la fabricación de pobres.

No obstante la anterior certeza, nuestra clase política, inconsciente e insensible, ha decidido hacer campaña a través de los carísimos medios electrónicos, ya que los resultados de las últimas elecciones para presidente rindieron frutos y ayudaron al triunfo de quienes ahora se encuentran en el poder.

Y, no es casualidad, los dos poderes, el mediático y, el político, se han unido por mutua conveniencia, repito: no es casualidad. Pero esto, tiene su porqué, y un origen en la abierta corrupción que permite este tipo de transacciones sin que hasta el momento nadie lo pueda parar. Y, ahí están nuestros representantes sin poder hacer nada que categóricamente ponga un alto a este tipo de meneos.

Pero, el negocio de los Azcárraga los Salinas y los Vázquez Raña va viento en popa. Se sabe ya que de aquí en adelante es posible ver todo tipo de guiones mediáticos en la tele y la radio tratando de vender (como si fueran bolsas de detergente) al respetable, las cualidades de tal o cual político-producto. Este es el nivel al que ha llegado la política en México y se trata de una involución, de un retroceso, nos quieren hacer creer, que la imagen y lo que dice, vale más que la persona, su proyecto y sus verdaderas intenciones.

La Ley de Radio y Televisión en nuestro país se ha quedado a la zaga de las necesidades sociales y comunicativas de la población. El análisis y la reforma de esta ley se han quedado en el congelador por un largo tiempo. Durante el presente sexenio no se hizo nada por reformarla y actualizarla a la realidad del país. De esta manera los poderosos medios electrónicos han podido intervenir en asuntos que quedan fuera de su propósito como tales. Servir a la comunidad no es uno de sus anhelos más urgentes.

No podemos soslayar la necesidad de reformar la mencionada ley y aplicar el derecho por igual a los diferentes. Y en la actualidad esto no se puede dejar a la deriva porque la connivencia del gobierno con la mediocracia así lo ha dispuesto. Existen las instancias necesarias para legislar (cámaras alta y baja) y para que la voluntad de las mayorías no sea dejada para otros tiempos.

Está claro que no resulta fácil cambiar el actual estado de la ley; existen arreglos, convenios, intereses y “negocios” que se han establecido, no precisamente durante el presente sexenio. Ya durante el largo régimen priísta se fueron estableciendo las reglas de este juego a conveniencia de cada uno de los presidentes y camarillas en el poder. Es por eso que creemos difícil –no imposible- que una justa normatividad sea establecida en lo que resta de este agonizante gobierno foxísta.

Pero, volviendo al principio de lo aquí escrito, si la mediocracia está de fiesta es porque las condiciones les han sido favorables por todos lados. La reciente salida del ahora ex secretario de Gobernación dejó una estela de “sospechosísmo” que para nada le va a favorecer en la competencia por el trono presidencial.

Con respecto a este penoso asunto, que mezcla política, juego y negocio, estamos convencidos de que la desesperación por la casi certeza de que no ganará en las elecciones del 2006 han hecho mella en Santiago Creel. Y, si la razón nos asiste, el partido que representa, realmente se la está jugando con él ya que si de imagen estamos hablando, cual será la del ex de Gobernación que no pudo resistir, o esperar mejores tiempos para hacer este tipo de jugadas. Y no pudo esperar, creemos, porque es sabedor del poder de los medios y de lo que representan en materia de publicidad política para su causa.

Así, las elecciones presidenciales del 2006, se ganarán en la pantalla chica y en la radio; los desplegados y propaganda en la prensa escrita son meros métodos accesorios para mla gente que aún lee en el país y que cada día es menos. Cabe entonces hacer una justa reflexión sobre lo que es y será la praxis política y el oficio de ser político en este país. Como dice Néstor de Buen (El Oficio de Político, Jornada 7/8/2005), “A los políticos habría que “ponerlos a estudiar e investigar. Que aprendan las buenas costumbres y las mañas. Que sepan obedecer para después mandar, con un mando que, en el fondo, debe ser obediencia frente a las necesidades reales del país”. Y como él mismo dice: “Es obvio que estos tiempos los determinan, en gran medida, los medios”.

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