México Hoy

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Location: Ciudad de México, Mexico

Periodista mexicano,colaborador en medios nacionales.

Thursday, September 01, 2005

Los Retos del "Señor López"

Nuestro país
Mayo de 2005
Eduardo Maldonado G.

Los Retos del “Señor López”.


Eduardo Maldonado G.
Si las elecciones presidenciales del 2006 se llevan a cabo con legalidad y transparencia republicana,  el mandatario (que recibe el mandato) del pueblo probablemente sea (si el PRI no se pone las pilas a tiempo) Andrés Manuel López Obrador y dará comienzo una nueva etapa en la azarosa historia política de los mexicanos; pero primero habrá que plantear el panorama de nación -al menos una parte- que le espera al aún jefe de gobierno del Distrito Federal en caso de hacer efectiva la voluntad ciudadana para que llegue a Los Pinos.

Vayamos a uno de los indicadores más importantes: el salario de los trabajadores. En este asunto los gobiernos neoliberales han utilizado el autoritarismo económico para mantener contenidos los salarios de los trabajadores del país desde 1982 a la fecha. Por la simple vía de anclar el aumento anual de los mínimos de acuerdo a las expectativas inflacionarias, la indexación precios-salarios muestra una tendencia general a que la inflación crezca por arriba de los aumentos impuestos a los mínimos.

Según estimaciones de la Universidad Obrera de México, en diez años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC-AN) el salario mínimo perdió el 48.78% en términos reales de la devaluación de diciembre de 1994 a agosto del 2004 y actualmente representa sólo el 16.9% del salario nominal vigente. El mínimo pasó de 15.27 pesos en diciembre de 1994 a 7.6 en agosto del 2004, a precios de 1994. Para que el mini salario estuviera apenas al nivel de 1994, requiere de un aumento no menor del 303.4%, debido a que se requieren cuatro salarios mínimos para adquirir una Canasta Básica Indispensable (CBI), de 40 productos. Respecto al comportamiento de las remuneraciones, el salario mínimo registra veintisiete años de erosión en su poder adquisitivo al perder, de 1976 al 2003, el 78.4% de su valor en términos reales, a precios de 1994.

En los últimos 20 años la Población Económicamente Activa creció en 22 millones 755 mil personas y tan sólo se crearon 8 millones 371 mil 306 empleos, dando un déficit de 15 millones 257 mil 186 puestos de trabajo, tan sólo en lo que va del sexenio foxista se han perdido más de 700 mil plazas; hay que agregar la pérdida de prestaciones y el establecimiento de métodos de trabajo violatorios de la Ley (el destajo, trabajo por honorarios, trabajo sin derecho a sindicalización, etc.), el abandono y la pobreza en el campo, agravada con el Tratado de Libre Comercio; el desfinanciamiento intencionado y el consecuente deterioro de instituciones de seguridad social y de las instituciones educativas, sobre todo de las universidades públicas. Un dato aterrador es que en México se invierte sólo el 0.38% del Producto Interno Bruto en ciencia y tecnología y sigue a la baja; la quiebra de 1.5 millones de pequeñas y medianas empresas… en resumen: México, convertido en un país donde, según el investigador Julio Boltvinik, tenemos 76.9 millones de pobres. No conformes con esto, se culpa a los trabajadores de ser los causantes de tal situación y se les pide sacrifiquen sus ingresos.

En contraste, los banqueros han ganado tan sólo por intereses del IPAB-FOBAPROA 284 mil 505 millones de pesos, sus utilidades en el último año fueron 21,778.6 millones y la riqueza de Carlos Slim creció 88% en el último año ascendiendo a 13,900 millones de dólares, siendo el hombre más rico de América Latina, los funcionarios tienen salarios estratosféricos (Santiago Levy, empeñado en empobrecer a los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social –IMSS– gana 213 mil pesos al mes, más estímulos) mejores que sus homólogos del Primer Mundo; los partidos políticos dispendian cantidades alarmantes para sus frívolas e inútiles campañas, empresas trasnacionales obtienen grandes ganancias con los ya mencionados Contratos de Servicios Múltiples y Pidiregas, o por la comercialización de alimentos como Wal Mart, McCormik, Nestlé, Kellogs, etc… Es decir que algunos fueron beneficiados grandemente con esta política económica neoliberal.

El próximo sexenio necesitamos un nuevo proyecto de nación, cambios urgentes que reviertan los estragos causados a nuestro país (a sus recursos, su industria, sobre todo a sus obreros), el papel de los trabajadores en estos cambios es fundamental, como lo ha sido en otros momentos de nuestra historia, siempre en unión con otros sectores de la sociedad (movimiento campesino, popular, indígena, estudiantil…). Los trabajadores mexicanos están ''bien jodidos''; la mitad sobrevive con menos de 80 pesos al día; 44 por ciento trabaja mediante contratos verbales y nueve de cada diez campesinos ni siquiera reciben el salario mínimo.

Y esta es solo una parte visible del panorama nacional que no ha sido resuelta en el presente sexenio foxista. Si AMLO llega a la presidencia tendrá la gran oportunidad histórica de revertir (o por lo menos suavizar) los estragos causados por el neoliberalismo depredador. Según analistas económicos, el Estado deberá retomar su papel rector en la economía, es decir, para salir del problema económico es necesario un estado fuerte con posibilidades regulatorias que como fiel de la balanza ponga orden en el desastre que ha provocado el capitalismo salvaje. La tarea que le espera a AMLO (de llegar a la presidencia) implica realizar cambios que a los actuales empoderados no les va a gustar.

A todo esto habría que agregar la reforma del Estado que ha sido postergada durante largo tiempo; la reforma energética, laboral y fiscal. Pendientes que son definitorios del rumbo y del país que queremos ser. No sólo está la cuestión del desempleo, hay problemas estructurales en el sistema económico adoptado que provocan disparidad y pobreza. Otro asunto será la política exterior del país, que durante el presente gobierno foxista ha dado un giro de 180 grados eliminando de un tajo la que por años puso a México entre los países más respetuosos del derecho internacional y que ahora ha sido violentado por la ignorancia e inexperiencia de nuestros actuales gobernantes.

El final de un comienzo.
Después del último año de ensañamiento por parte del gobierno federal, el jefe de gobierno del Distrito Federal quedó libre de culpa por indefinición de la ley que en su caso, concluyó la Procuraduría General de la República el 4 de mayo pasado que “a pesar de que está acreditado el cuerpo del delito y la probable responsabilidad del C. Andrés Manuel López Obrador en el delito que se le atribuye, actualmente no se tiene una pena exactamente aplicable al caso”, con lo que se dio carpetazo al asunto que llevó al paroxismo a los políticos y a la política misma durante varias semanas en las que las contradicciones y puntos de vista opuestos embrollaron aún más el asunto que comenzó por el supuesto desacato del indiciado (AMLO) a una orden de suspensión de las obras que el Gobierno del Distrito Federal llevaba acabo en el predio de El Encino.

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